Un problema global reta a los productores. Para cuando los productores ven heces acuosas y camas húmedas, las pérdidas económicas han comenzado ya a acumularse—y la causa usual es una pobre Integridad Intestinal (I2). Ésta condición puede reducir el crecimiento y la eficiencia alimenticia resultando en pérdidas de hasta US$0,102 por ave de 2kg, lo que la convierte en un problema que vale la pena combatir.1,2 Una pobre I2 se caracteriza generalmente por inflamación del tracto intestinal causada a menudo por una de las tres formas más comunes de enteritis bacterial.
La primera de ellas es la enteritis Clostridial, asociada con el Clostridium perfringens que produce una toxina que irrita y erosiona la mucosa intestinal del ave.
El análisis del contenido intestinal del pollo muestra que estas bacterias están presentes desde los 2 - 3 primeros dÃas de edad. 3 La proliferación del Clostridium puede también causar colangiohepatitis, otra forma de enteritis bacterial que afecta el hÃgado, presentándo hipertrofia, fibrosis e ictericia y aumentando los decomisos. Una tercera forma de enteritis bacterial es la disbacteriosis (enteritis bacterial no especÃfica), una condición asociada con la flora anormal en el intestino delgado que conlleva a diarrea y camas húmedas.
Aunque ésta forma es también el resultado de un sobre crecimiento bacterial, no está claramente
asociada con un patógeno especÃfico.
“El Clostridium, la Salmonella y otras bacterias son habitantes naturales del tracto intestinal, que cuando se les da la oportunidad, proliferan,†explica el Dr. Sarge Bilgili, profesor y cientÃfico
avÃcola en la Universidad de Auburn, en Auburn, Alabama, EEUU. “Por ejemplo, el ciclo de la coccidia en el intestino causa daño al tejido intestinal. La bacteria existente saca provecho de ello creciendo en gran cantidad y produciendo alguna forma de enteritis,†dice Bilgili.